Pastor y médico viaja 3 días con su equipo para atender aldeas remotas en India
El pastor Birkley, es un médico licenciado y parte de la organización misionera Gospel For Asia, la cual invierte en el envío de misioneros, para el desarrollo de comunidades desatendidas y la predicación del Evangelio.
La primera vez que Birkley organizó un campamento médico en un lugar aislado, tardó tres días en llevar a su equipo a un pequeño pueblo. Dijo que "los caminos angostos en las montañas no te impedirán llegar a las personas que viven en lugares remotos".
Actualmente, el viaje dura solo unas pocas horas, pero hace dos años todavía no había carreteras abiertas hasta el pueblo.
El médico explica que si los aldeanos no reciben instrucciones sencillas sobre el cuidado de la salud, en el momento de una emergencia por lo general acuden a los brujos o simplemente soportan el dolor.
Antes, la única forma de llegar a los pobladores era a través de una cordillera, a pie y recorriendo caminos llenos de obstáculos en las laderas de las montañas.
Actualmente hay un camino de tierra simple, y aunque la caminata sigue siendo difícil, el Dr. Birkley lucha por llevar a su equipo allí.
“El centro de salud más cercano está a unos 10 kilómetros del pueblo. Para los jóvenes sanos como nosotros, la llegada tardaría poco más de 1 hora. Pero, ¿qué pasa con un aldeano anciano o enfermo?”, respondió el pastor Tallan.
Explica que, aunque la persona pueda caminar, la caminata será lenta y si la llevan personas en camilla, el viaje puede demorar unas 4 horas.
La respuesta del pastor, tiene en cuenta los caminos como están ahora, porque antes, según dijo, un viaje así podía tomar como dos días.
Los médicos y pastores del equipo también explican que muchos podrían hacer el sacrificio de ir al centro médico, pero no podrían pagar el tratamiento.
Dicen que algunas familias que viven en el pueblo ganan menos de 166 dólares al año. “Nunca podían pagar las medicinas, ni siquiera las más baratas. Un tratamiento médico los llevaría a la miseria”, explicaron.
Estas son las principales razones por las que el Dr. Birkley continua haciendo campamentos médicos en pueblos de Asia y África. Dice que, además de la atención médica, quieren brindar educación para que las personas puedan protegerse de las enfermedades.
“Necesitamos hacer más campamentos médicos, casi todos los meses. Pero todo esto requiere mucha inversión. Sin recursos económicos, se nos impedirá llegar a estos pueblos. He estado cuidando gente gratis y lo hago porque el Señor ha puesto este deseo de ayudar en mi corazón”, compartió.
A pesar de todos los desafíos y dificultades, Birkley, Tallan, los misioneros y los voluntarios dicen que se está ayudando a los aldeanos y que están muy agradecidos por ello.
Petrina, por ejemplo, una madre de tres hijos de 52 años, llegó al campamento con problemas gástricos y alergias graves en la piel. Sus problemas de salud se resolvieron y dice que está agradecida con Dios y los misioneros que la cuidaron y le proporcionaron medicamentos para su tratamiento.
Sin tratamiento y medicación, Petrina no podría trabajar, y sin trabajo, no tendría comida para ella y sus hijos. Con el campamento médico, obtuvo la esperanza de un futuro mejor.
“Estoy feliz y agradecido desde el fondo de mi corazón”, dijo.
El amor, cuando no hay recursos suficientes, el cual se traduce en ver a estos doctores brindando ayuda médica y espiritual, nos inspira y despertará muchos nuevos misioneros al campo, para llevar el evangelio al mundo.


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